El día que se seque el pozo de la nostalgia ochentera y "movida" y empiecen los recopilatorios de los (nada) felices noventa, nadie debería olvidarse de incluir "Ese pedazo de onda", hit menor (o mayor: depende del metro de cada uno) y único de las fugaces Les Biscuits Salés, verdadero himno de la modernidad bien entendida que vio la luz durante la canícula de 1999. Promesa rota pero no enterrada, Les Biscuits Salés reaparecen ahora como Feria, con la baja de Araceli, missing por decisión propia en las calles de Madrid. Marta, Elena y Elisa, los restos (que no las sobras) del día, se han tomado su tiempo para ensamblar este opúsculo musical que reluce, desde ya, como una de las perlas del trono austrohúngaro. Como todo el pop facturado en la salita del "imperio" barcelonés, "Feria" es un tratado sobre los avatares de la vida moderna traducido a canciones, una performance sonora donde casi siempre hay que leer entre líneas para poder disfrutar sin cortapisas de su desparpajo y su falta de complejos. Aquí no importa tanto el resultado como las intenciones, aunque el resultado a menudo sea particularmente brillante y con algunos hits potenciales como "Cabeza negra", "Me ponen los museos" o el demoledor reworking de "No comment", un Gainsbourg dirty y delenguado (original: "Love on the beat", 1984).
Con la mediateca de ritmos y melodías de Carlos Ballesteros (la mitad de Hidrogenesse) y las puntuales comparecencias de Astrud, Feria abren su catálogo de enigmas femeninos y hablan por hablar -como tiene que ser- sobre la depilación, Robbie Williams, el sexo a destajo, 50 Cent, el morbo de Caravaggio, los radicales libres, la tempura y el aborto, los tintes y la peluquería. Hay cameos en inglés y japonés, y un remanso nostálgico ("Todo lo contrario") que casi iguala la congoja como de otro tiempo de "No hay nada más triste que lo tuyo" de Hidrogenesse. Todo ello dentro de un envoltorio de asumida frivolidad que lo mismo recuerda a Yazoo que a Patrick Wolf, Soft Cell, Kiki d'Akí, Devo o Telex. Lo dicen ellas, con la franqueza frontal de las chicas de su tiempo (y espacio): "Somos un grupo de payasas, pero payasas guapas". Muy guapas.
Juan Cervera
Rockdelux
Septiembre, 2005. |